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Cuando el abrazo no llega: del macaco "Punch" al apego humano

26 de febrero de 2026 por
Antonio Cabezas Gil

El caso del macaco japonés “Punch”, rechazado por su madre desde muy temprano, ha dado la vuelta al mundo.

Pero ¿qué tiene que ver esto con nosotros?


El bebé humano no sólo necesita alimento; necesita cariño, apoyo, seguridad. Su sistema nervioso es inmaduro y se regula a través del adulto. Cuando el cuidador responde con sensibilidad, el niño aprende: “El mundo es seguro y yo valgo.”

La teoría del apego de John Bowlby explica que esas primeras experiencias crean modelos internos sobre cómo funcionan las relaciones. Si hay presencia consistente, hay apego seguro.

Si hay rechazo o frialdad, pueden aparecer estilos evitativos, ansiosos o incluso

desorganizados.


El cuerpo recuerda lo que la mente no siempre puede narrar. El rechazo temprano o un trato violento aumenta el estrés y puede marcar la forma en que amamos en la adultez a consecuencia de los efectos que se reflejan en nuestra arquitectura cerebral.

Pero hay algo esperanzador: a diferencia de otros primates, el ser humano puede reparar. Un vínculo sano más adelante —una pareja, un terapeuta, un referente estable— puede reescribir parte de la historia.

Porque al final, todos compartimos la misma necesidad básica:

ser visibles; ser sostenidos; ser amados.


Si crees que puedes tener problemas de apego, contacta con nosotros. Podemos ayudarte.